PREPARATIVOS DE UN VIAJE A NÁPOLES Y POMPEYA CON NIÑOS

Vistas del Vesubio desde Pompeya
Vistas del Vesubio desde Pompeya


Italia es siempre un buen lugar para viajar y especialmente interesante si vas con niños. Es una mezcla perfecta entre atractivos históricos y culturales, paisajes, ciudades bulliciosas y gastronomía. Habíamos estado en Roma y en el norte del país en muchas ocasiones, pero nos quedaba pendiente conocer el sur y, concretamente, poder visitar Nápoles y las cercanas ruinas de Pompeya y Ercolano.

Nápoles era uno de estos destinos que teníamos en mente a la espera de encontrar algún buen precio de vuelos, así que cuando en el mes de enero las compañías aéreas sacaron sus ofertas no nos lo pensamos dos veces. Encontramos vuelos de ida con Easyjet en el mes de mayo por 22 euros cada uno y vuelos de vuelta con Vueling por 20 euros cada uno. Por menos de 45 euros por persona teníamos ya los billetes de avión.

La combinación de días era de miércoles a primera hora de la mañana hasta el sábado por la noche, con lo que nos daba de sobras para poder visitar la ciudad de Nápoles y escaparnos a Pompeya y Ercolano. Eso sí, teníamos que dejar para otro viaje el poder recorrer la costa amalfitana y llegar hasta Sorrento, o poder visitar algunas de las preciosas islas cercanas a la ciudad de Nápoles como Ischia o Procida.

Sin tener nada cerrado, pendientes del tiempo que haría y con la idea de poder ir improvisando, nuestra idea inicial era poder distribuir los días de la siguiente manera:




A la hora de escoger el alojamiento, viajando con tres niños lo más cómodo y barato en una ciudad acostumbra a ser un apartamento. Unas semanas antes del viaje empezamos la búsqueda y finalmente nos decidimos por una casa cerca del Museo Arqueológico de Nápoles que contratamos a través de Booking, aunque también se puede contratar directamente desde su web. Casabriosa nos pareció una casa perfecta para nosotros: no estaba en pleno centro pero llegábamos a todas partes andando, una habitación para los niños y otra habitación para los adultos, espacio para comer los cinco, Wi-Fi y reformada muy recientemente. El precio incluía también el desayuno que eran galletas, biscotes, tarta, leche, yogures y café. Suficiente para empezar el día. Un alojamiento muy recomendable y a un precio más que razonable: las 3 noches nos costaron 290 euros con el desayuno incluido y, además, la propietaria estuvo los 4 días muy pendiente de nosotros por si necesitábamos cualquier cosa.

Casabriosa
Casabriosa
Casabriosa
Casabriosa

Casabriosa
Casabriosa

Casabriosa
Casabriosa


Como preparativos previos al viaje y relacionados con la salud, siempre es recomendable (y gratuito) en viajes por Europa llevar las Tarjetas Sanitarias Europeas (TSE) que te dan derecho a la atención médica pública, o llevar el seguro de viaje en caso de tener uno privado. También es recomendable, en cualquier viaje, llevar tarjetas de crédito o débito de las que no te cobran comisiones. En este sentido, cada vez existen más opciones para los viajeros que quieren ahorrarse algunas de las muchas comisiones de los bancos tradicionales, pero para mencionar algunas de las más utilizadas podríamos hablar de la Revolut, Bnext o N26. En el caso de viajar por Europa, en países con moneda euro, lo que interesa es poder sacar efectivo de cajeros automáticos sin tener que pagar comisiones, y estas 3 tarjetas te lo permiten cada una con sus límites. Nosotros, en este caso concreto, sacamos dinero de un cajero de Banco di Napoli con la tarjeta Revolut y ni un céntimo de comisión. Aunque en la mayoría de sitios se puede pagar con tarjeta directamente, sí que en muchos lugares preferían, o nos pedían, pagar en metálico, con lo que se hace más recomendable poder disponer de dinero en efectivo.

Antes de viajar a Nápoles habíamos hecho un poco de búsqueda sobre sugerencias gastronómicas y nos habíamos quedado con algunas recomendaciones básicas: comer pizza, comer en alguna Trattoria, pedir Ragú en algún restaurante, probar los helados artesanales, degustar el café (como siempre en Italia espresso), probar alguno de los postres tradicionales como la Sfogliatella o el Babà y comer más pizza. Sobre el tema gastronómico, una de las cosas importantes a tener en cuenta en Nápoles, además, es que si se quiere comer en alguna de las pizzerías más famosas y recomendadas, se tiene que hacer cola ya que no se aceptan reservas. En cambio, en las Trattorías y Osterías si se acostumbran a aceptar las reservas anticipadas. En nuestro caso, lo único que reservamos previamente por correo electrónico fue una mesa en el Tandem Ragù para el mediodía que llegábamos, un restaurante que nos habían recomendado y que al parecer era muy pequeño.

En cuanto a reservas de entradas a atracciones turísticas o tours organizados, en nuestro caso preferimos no reservar nada e improvisar en función de lo que nos apeteciera hacer cada día y del tiempo que nos encontráramos. Jugábamos con la ventaja de ir entre semana y fuera de periodo de vacaciones, con lo que nos imaginábamos que no tendríamos grandes problemas en poder acceder a todos los sitios de interés.

Finalmente, antes de empezar el viaje sí que habíamos cerrado el tema del desplazamiento desde el aeropuerto hasta el apartamento. Para llegar desde el aeropuerto de Nápoles hasta el alojamiento que teníamos reservado habíamos negociado con la propietaria del apartamento que nos recogería un taxi a los cinco y que nos llevara a la ciudad por 25 euros. Hay otras opciones para llegar al centro desde el aeropuerto, que solamente está a 15 minutos, y la más habitual si no se quiere tomar un taxi es el Alibus, un autobús que te deja en la estación central (Piazza Garibaldi). El coste de este autobús es de 5 euros, así que en función de la gente que va casi sale igual de precio ir en taxi y es bastante más cómodo, ya que te ahorras luego el trayecto de la Piazza Garibaldi hasta tu alojamiento. Este era nuestro caso.

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