BORNEO CON NIÑOS: KUCHING, ORANGUTANES Y VISITA AL PARQUE NACIONAL DE BAKO

Semenggoh Wildlife Centre
Semenggoh Wildlife Centre

La última etapa de la ruta por Malasia era en Borneo, una de las paradas que teníamos claras desde el principio en la planificación del viaje con nuestros hijos. Y lo que hacía imprescindible para nosotros esta parada era, principalmente, poder ir a ver orangutanes en libertad en el Semenggoh Wildlife Centre y visitar el Parque Nacional de Bako, uno de los mejores parques de Borneo donde disfrutar de la naturaleza salvaje y donde, si había suerte, podríamos ver a los famosos monos probóscide o narigudos.

Habíamos cuadrado la ruta de tal manera que pudiéramos volar directamente desde Kota Bharu (Islas Perhentian), donde habíamos pasado unos días, hasta Kuching, ya que no todos los días existen vuelos directos entre estas dos ciudades. Así, después de aprovechar casi todo el día en la playa, abandonamos las paradisíacas Islas Perhentian en el último barco de las 4 de la tarde para llegar a tiempo al aeropuerto a coger nuestro vuelo de AirAsia que salía a las 7 y media. Llegamos a Kuching en menos de 2 horas y en el mismo aeropuerto nos esperaba Brandon, el manager del hotel que teníamos reservado, y que se había ofrecido a llevarnos a nuestro alojamiento.

Cuando estábamos planificando el viaje y reservando los alojamientos tuvimos bastantes dudas sobre qué hotel escoger en Kuching. Finalmente, y gracias también a los consejos de los amigos de Quaderns de bitàcola, nos decidimos por alojarnos en el Basaga Holiday Residences. A favor tenía la tranquilidad de estar fuera de la ciudad, el desayuno incluido, una bonita piscina y un precio más que aceptable por ser cinco personas (nos costó unos 48 euros cada noche). En contra tenía precisamente el hecho de estar lejos del centro de Kuching y, aunque se podía ir andando, dependíamos de taxis cada día para ir a la ciudad a comer o para ir a coger el transporte público que te lleva a los parques.

Una vez de vuelta a casa hay que decir que esta distancia al centro de Kuching no fue para nada ningún inconveniente, principalmente por la facilidad y bajo coste de desplazarse con Grab por la zona. Como ejemplo, un trayecto desde el hotel al centro de Kuching en Grab nos costaba a los cinco unos 5 MYR (1 euro), por lo que finalmente ni usamos el transporte público. Y sobre el hotel, aunque las habitaciones necesitarían una pequeña actualización y el desayuno podría ser un poco más variado, podríamos decir que fue una buena elección y que la piscina cumplió perfectamente su función con los niños: darles un poco de vidilla para que durante el día hiciéramos excursiones y por las tardes pudieran disfrutar del agua, si la lluvia lo permitía.

Basaga Holiday Residences
Basaga Holiday Residences

El primer día en Borneo teníamos claro que queríamos ir a visitar el Semenggoh Wildlife Centre, ya que era nuestra prioridad y no queríamos que la lluvia o la mala suerte nos impidieran ver a los orangutanes y, así, teníamos dos días más después por si el primer intento fallaba. Es un lugar donde los orangutanes viven en semilibertad en su hábitat natural, con lo que no está garantizado que puedas verlos cuando visitas el Centro. Así, desde el mismo Basaga Holiday Residences nos gestionaron la visita al Semenggoh Wildlife Centre haciéndonos un precio especial para toda la familia que incluía el traslado en furgoneta ida y vuelta con un guía que nos acompañaría y las entradas al Centro, todo por un precio de 200MYR (42 euros) los cinco. La visita la hicimos por la mañana en el primer turno del día donde los rangers dan comida a los orangutanes, y con la promesa de que si no venían por la mañana nos volverían a llevar gratis por la tarde. No hizo falta.

Semenggoh Wildlife Centre
Semenggoh Wildlife Centre

Desde la plataforma de madera cubierta donde todos los visitantes esperábamos, empezamos a oír un ruido de ramas y a ver como los árboles se movían de lejos en nuestra dirección. Este fue quizás el momento más emocionante, cuando apareció el primer orangután, un macho impresionante que se acercó hasta donde el ranger dejaba la comida y se sentaba tranquilamente a comer mientras nos observábamos mutuamente.  A partir de este momento, poco a poco empezaron a aparecer más orangutanes, siempre respetando el papel del macho dominante, primero apareció una hembra con un joven y un bebé, luego otro macho, que tranquilamente se fue paseando hasta la plataforma donde estábamos los visitantes, y de la cuál tuvimos que salir corriendo siguiendo las instrucciones de los rangers. Así, durante una hora, fueron apareciendo varios orangutanes en busca de comida hasta que todos volvieron a desaparecer en la selva. Fue una visita muy emocionante y totalmente imprescindible si se va a Borneo. Al volver hacia la ciudad, aprovechamos para parar un rato en el mercado de Kota Padawan donde vimos y probamos unas cuantas especialidades locales.

Semenggoh Wildlife Centre
Semenggoh Wildlife Centre

Semenggoh Wildlife Centre
Semenggoh Wildlife Centre


Semenggoh Wildlife Centre
Semenggoh Wildlife Centre

Semenggoh Wildlife Centre
Semenggoh Wildlife Centre

Semenggoh Wildlife Centre
Semenggoh Wildlife Centre

Semenggoh Wildlife Centre
Semenggoh Wildlife Centre

Semenggoh Wildlife Centre
Semenggoh Wildlife Centre

Andrew, el guía que nos había llevado hasta Semenggoh, nos dejó en el centro de Kuching donde fuimos a buscar algun restaurante para comer. Al final acabamos en un restaurante chino llamado Life café, siguiendo recomendaciones de Tripadvisor, y la verdad es que comimos fantásticamente y a un muy buen precio, 72 MYR (15 euros) los cinco. Por la tarde paseamos un poco por Kuching y acabamos en el hotel para bañarnos un rato en la piscina. Por la noche nos fuimos a uno de los lugares que teníamos apuntados para ir sí o sí a comer, el Topspot Food Court, un curioso hawker centre especializado en pescado y marisco situado en la azotea de un céntrico párquing de Kuching. Como todos los food courts, hay que sentarse en una mesa e ir a pedir a los diferentes puestos que hay, en función de la oferta gastronómica y de la capacidad de negociación de los precios. La cena nos costó a los cinco 128 MYR (27 euros) y no estuvo mal, aunque no se trata del mejor lugar de la zona para ir a comer pescado, según nos confirmaron varios lugareños.

Street art en Kuching
Street art en Kuching


Topspot food court
Topspot food court

Topspot food court
Topspot food court

El segundo día en Kuching lo queríamos dedicar al Parque Nacional de Bako, otra de las maravillas de Borneo. Nos levantamos relativamente temprano y después de desayunar salimos del hotel a pedir un Grab para que nos llevara directamente al parque, que está como a 25 quilómetros al norte de la ciudad. Después de un buen rato intentándolo y viendo la imposibilidad de que ningún Grab nos llevara ese día, finalmente decidimos llamar a un taxi desde el hotel que nos llevó hasta el parque por 60 MYR (13 euros). El taxi nos dejó en la Terminal del Parque Nacional de Bako, donde hay que comprar las entradas, contratar un guía si es el caso y contratar también el desplazamiento en bote hasta dentro del Parque. Aquí nos propusieron varias opciones de precios de botes, en función de si queríamos uno para nosotros solos que nos llevara y nos devolviera cuando quisiéramos, o si queríamos ceñirnos a unos horarios fijos. Finalmente, y después de negociar duramente un buen rato, escogimos una opción que fuera cómoda teniendo en cuenta que íbamos con tres niños pequeños. Compramos las entradas para los cinco por 61 MYR (13 euros), contratamos un bote que nos llevara a nosotros solos por 180 MYR (38 euros) y contratamos un guía local que nos acompañara toda la mañana, nos llevara a hacer un par de rutas por la selva y se encargara de ir quedando con el bote para que nos recogiera en los diferentes puntos del parque por 80 MYR (17 euros).

Parque Nacional de Bako
Parque Nacional de Bako

Parque Nacional de Bako
Parque Nacional de Bako

Parque Nacional de Bako
Parque Nacional de Bako

Parque Nacional de Bako
Parque Nacional de Bako

La mañana nos cundió muchísimo en el parque, sobre todo gracias a que íbamos con el guía. Así como para ir al Semenggoh Wildlife Centre es totalmente innecesario ir con guía, aunque hay que decir que tiene sus comodidades, en el Parque Nacional de Bako sí que lo amortizamos de sobras. Por un lado porque en una mañana nos llevó a dos rutas aptas para ir con los tres niños pasando por lugares curiosos que quedan fuera de los caminos señalizados y, en segundo lugar y principalmente, porque los guías saben dónde puedes encontrar la flora y la fauna que esperas ver en esta lugar. De hecho, entre los diferentes guías se iban comunicando para indicar dónde encontrar monos narigudos, serpientes, lémures voladores, etc.

Víbora verde
Víbora verde

Mono probóscide o narigudo

Silver leaf monkey
Silver leaf monkey

Macaco en el Parque Nacional de Bako
Macaco en el Parque Nacional de Bako

Sea stacks en el Parque Nacional de Bako
Sea stacks en el Parque Nacional de Bako

El tercer día en Kuching era el que teníamos menos planificado, lo habíamos guardado de comodín por si algo no salía bien los dos días anteriores y para relajarnos un poco y disfrutar de la piscina del hotel. Finalmente decidimos ir por la mañana a ver el Sarawak Cultural Village, una especie de poblado o museo al aire libre que escenifica las diferentes etnias que viven en esta provincia de Borneo. Aunque a los niños les gustó bastante, especialmente el espectáculo final en el auditorio, a nosotros la verdad es que no nos gustó mucho y por el precio que tiene no diríamos que merece la pena ir. Por la tarde aprovechamos para ir de compras por el Main Bazaar de Kuching, y acabamos cenando en el  restaurante The Granary Kitchen + Bar, unas muy buenas hamburguesas y pizzas que los niños nos reclamaban.

Sarawak Cultural Village
Sarawak Cultural Village

El día siguiente nos volvíamos a Singapur a pasar nuestras dos últimas jornadas de viaje antes de volver a casa. Nuestro vuelo de AirAsia llegó a las 11:15 y después de comprar otra tarjeta SIM para los dos días que estaríamos, pedimos un Grab que nos llevara a nuestro hotel por 24 SGD (15 euros). Como era para una sola noche habíamos reservado por Booking un alojamiento sencillo en Little India, el Clifden Hostel, concretamente una habitación familiar con baño privado que nos costaba 135 SGD (86 euros) para los cinco. Aprovechamos estos dos días en Singapur para visitar las zonas que nos habíamos dejado al principio del viaje y para repetir aquellas que nos habían gustado más.

Aunque el hostal donde dormíamos dejaba bastante que desear, es curioso como disfrutamos de Singapur estos dos últimos días. Quizás porqué ya terminaba el viaje, o quizás porqué veníamos de Camboya y Malasia, o quizás porqué al principio del viaje el jet lag pesa demasiado, pero estos dos últimos días Singapur nos pareció una ciudad mucho más bonita.

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