V. Parques Naturales de Arizona: Monument Valley, Antelope Canyon y Grand Canyon

Lady in the Wind (Lower Antelope Canyon)

Salimos de Arches National Park antes del mediodía y teníamos que llegar al Monument Valley Navajo Tribal Park, justo en la frontera entre los estados de Utah a Arizona. Las carreteras en toda esta zona son espectaculares, no sólo por las vistas escénicas que ofrecen sino por la sensación que se tiene conduciendo, muchas veces totalmente solos por unas carreteras de las que no se ve el fin y rodeados de un paisaje desértico casi lunar, las auténticas carreteras del oeste americano que uno se podría imaginar. En fin, con todo eso hay que tener cuidado en no exceder los límites de velocidad, así que siempre es una buena opción utilizar el control de velocidad de crucero del coche para cansarse menos y para evitar posibles multas.

Antes de llegar a Monument Valley había dos paradas que hacer. Primero, muy cerca ya de la frontera de Arizona y de Mexican Hat, paramos en el Goosenecks State Park, otro espectacular meandro “cuello de cisne” esta vez en el río San Juan, fruto de 300 millones de años de actividad geológica. También como en el caso del Dead Horse Point State Park, la entrada no está incluida en el Annual Pass, con lo que tuvimos que pagar 5$.

Goosenecks State Park (Utah)

Muy cerca, volviendo a la highway 163 había la segunda parada obligatoria, ésta especial para frikis. El Forrest Gump Point, justo en la milla número 13 de la carretera 163, es el punto donde Forrest Gump dejó de correr en la película de Tom Hanks. Aunque no está especialmente señalado, sí que acostumbran a haber algunos coches parados y gente en medio de la carretera sacándose fotos, así que es fácilmente reconocible. El lugar es muy fotogénico y se puede sacar una muy bonita estampa de lo que son las carreteras infinitas típicas de la zona. A partir de aquí, el nivel de frikismo de cada uno ya marca las fotografías que se pueden hacer. Las más típicas son las de gente saltando en medio de la carretera con el paisaje de fondo, pero hay quien aprovecha para disfrazarse de Forrest Gump y reproducir la escena de la película.

Forrest Gump Point

Justo cruzando la frontera de Arizona se llega al Monument Valley Navajo Tribal Park, uno de los puntos míticos del viaje a la Costa Oeste. El parque está dentro de la reserva de los indios Navajo, que son los que gestionan los accesos y los comercios de la zona, y la entrada cuesta 20$ por coche. Hay un circuito por dentro del parque, accesible con coches particulares o contratando un tour organizado. El problema es que la carretera de acceso y el circuito no están asfaltados ni son muy regulares en todos sus tramos y, como nosotros íbamos con un coche bajo y muy cargado, no quisimos arriesgarnos. En nuestro anterior viaje ya habíamos hecho ésta vuelta por dentro, así que esta vez nos quedamos en la zona de los miradores observando la imagen tan espectacular que ofrece este parque hasta el anochecer. Nos fuimos a nuestro motel, el Wetherill Inn en el cercano pueblo de Kayenta, dejamos las maletas en la habitación, nos dimos un baño en la piscina y nos fuimos a cenar al Amigo Cafe, un pequeño restaurante que sirve comida mejicana y comida navajo.

Monument Valley Navajo Tribal Park

Al día siguiente, para no bajar el ritmo, teníamos muchas cosas interesantes para visitar, así que nos pusimos rumbo al primer destino del día. Teníamos reservado y pagado un tour por el Lower Antelope Canyon con la empresa Dixie Ellis’ Lower Antelope Canyon Tours (existen dos empresas que hacen el mismo tour) a las 9 y media de la mañana. El trayecto desde Kayenta hasta Page, donde se encuentra el Antelope Canyon, es de más o menos hora y media pero jugaba a nuestro favor el cambio de hora que hay entre el estado de Arizona y la nación Navajo. La carretera hasta llegar a Page, pasando por gran parte de territorio Navajo, nos dejó un poco con un regusto agridulce. Por una parte los paisajes espectaculares que veníamos viendo desde el estado de Utah, pero por otra parte se podía observar en buena parte del trayecto gran cantidad de comercios, de viviendas o de construcciones medio abandonadas o en estado muy decadente.

El Antelope Canyon tiene dos visitas diferenciadas y, partiendo de la base que ambas estaban muy recomendadas, habíamos elegido visitar el Lower Antelope Canyon en lugar del Upper Antelope Canyon por diversos motivos. Por una parte por motivos económicos, ya que el Upper era como el triple de caro, por otro lado porque el Upper parece que está mucho más masificado de visitantes y, finalmente, porque el momento óptimo para visitar el Upper es al mediodía y el momento óptimo para visitar el Lower es antes de las 11 o después de la 1. Como teníamos muchas cosas por ver ese día, preferíamos ir a primera hora.

La visita al Lower Antelope Canyon, aunque incluye algunos pasos estrechos y tramos de escaleras bastante inclinados, es fácil de hacer con niños (por lo menos a nosotros no nos supuso ningún problema). Salimos de las mismas oficinas donde está el aparcamiento de coches y a unos 300 metros está la entrada subterránea al cañón. Es un lugar fascinante, mágico y difícil de describir, en todo momento vas con un guía navajo que cuida del grupo e indica los mejores lugares para hacer fotografías, tanto que hasta te configura la cámara o el teléfono para que salgan mejor. Era uno de los sitios que no habíamos podido visitar en nuestro anterior viaje y realmente ahora lo pondríamos como un must see de cualquier viaje por la Costa Oeste.

Lower Antelope Canyon (Arizona)

Lower Antelope Canyon (Arizona)

Lower Antelope Canyon (Arizona)

Lower Antelope Canyon (Arizona)

Después de esta magnífica visita pusimos rumbo al South Rim del Grand Canyon National Park, el último de los grandes parques naturales que nos quedaban por visitar en nuestro viaje. A estas alturas, hay que decir que nuestros hijos ya estaban un poco hartos de parques naturales, pero por suerte el último que quedaba es de lo más espectacular del viaje. Nuestra primera parada fue en el mirador Desert View, en el que aprovechamos por comer unos bocadillos y contemplar las maravillosas vistas del lugar. Luego tomamos la Desert View Drive, una carretera que va bordeando el cañón (no literalmente), hicimos una breve parada en el Grand Canyon Visitor Center para observar las vistas desde el Mather Point y, finalmente, fuimos hasta el Village donde hay diversas rutas de autobuses que te llevan a los miradores principales. Como no se puede acceder en coche particular, sí o sí hay que aparcar y tomar uno de los autobuses, pero el problema es que los aparcamientos estaban muy llenos y teníamos que aparcar lejísimos. Por suerte, una ranger que estaba descansando justo al lado del Hermits Rest Transfer nos vio y, supongo que al vernos con tres niños, nos dejó aparcar en un lugar reservado para ellos.

Grand Canyon National Park (Arizona)

Estuvimos un par de horas parando en diferentes miradores de la Hermits Rest Route (la ruta roja). Hay constantes autobuses que van uniendo los diferentes miradores de la ruta, los de ida van parando en cada punto y los de vuelta son semidirectos, con parada solamente en tres miradores. Igualmente, existe la posibilidad de ir andando entre los miradores por caminos que pasan por el bosque bordeando el cañón. Nosotros hicimos un poco de bus y un poco a pie parando en Maricopa Point, Hopi Point, Mohave Point y Pima Point. Diferentes perspectivas del Grand Canyon, todas ellas espectaculares.

Grand Canyon National Park (Arizona)

Después del largo día y ya cuando empezaba a anochecer, nos marchamos hacia el pueblo de Williams donde teníamos reservada una noche en el motel Days Inn Williams. Por el camino nos cruzamos con algunos alces, algunos en la misma carretera.

Alce en la Arizona State Route 64

Todavía nos dio tiempo de darnos un baño en la piscina cubierta del motel y salir a cenar a Williams, uno de los pueblos de la mítica Route 66. Una pizza y una cerveza artesana (para los padres, claro) en el Station 66 Italian Bistro para terminar uno de los días más completos del viaje.

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