Ruta y planificación del viaje a la Costa Oeste con niños

Bryce Canyon National Park

Una vez comprados los billetes de avión, lo primero de todo era alquilar un coche para hacer el road trip. Como somos cinco y los tres niños aún necesitaban algún tipo de sillita, queríamos alquilar un coche grande, con suficiente espacio para ir bastante cómodos ya que tendríamos que pasar muchas horas dentro. El coche lo alquilaríamos en la ciudad de San Francisco y lo devolveríamos en el aeropuerto de Los Ángeles, lo que a menudo puede hacer encarecer los precios de los alquileres de coches (one way fee).

Aparte de todas las compañías de alquiler de coches tradicionales en Estados Unidos (Hertz, Avis, Dollar, National, etc.), siempre es conveniente mirar los precios que proporcionan las empresas intermediarias más conocidas como Rentalcars o Autoeurope, que ofrecen unos paquetes de alquileres con seguros normalmente mucho más económicos que las propias compañías directamente. En este punto es muy importante fijarse bien en qué es exactamente la oferta que se está contratando, pues hay aspectos clave del alquiler de coches en los Estados Unidos que no se te pueden escapar: sobretodo los seguros incluidos, el one way fee, kilometraje ilimitado, conductor adicional incluido, etc. Casi da para hacer un Máster, pero por suerte hay muchos foros de viajes que lo explican con detalle (por ejemplo en Los Viajeros).

El coche que finalmente reservamos fue a través de Autoeurope con la compañía Thrifty: un monovolumen Toyota Sienna con todos los seguros incluidos (SLI, LDW, UMP, THP) y franquicia 0, tasa one way fee, kilómetros ilimitados, conductor adicional incluido, cobertura de neumáticos, cristales, techo y bajos... por un total de 580 euros y por un periodo de 16 días. Visto con perspectiva, es muy recomendable reservar con mucha antelación y con la posibilidad de cancelación gratuita, pues los precios de los coches subieron hasta más que doblar el precio inicial. Con el alquiler del coche entraba también el Roadside, una asistencia básica en carretera por si se estropea el motor o pinchas una rueda. En la oficina de alquiler donde se recoge el coche acostumbran a ofrecer otros seguros complementarios no incluídos en el precio, como cobertura extra en carretera (por pérdida de llaves, quedarse sin gasolina, etc.) o seguros de cobertura de daños personales. Nosotros nos quedamos con lo contratado inicialmente.

Toyota Sienna


Toyota Sienna

Una vez comprados los billetes y reservado el coche ya nos podíamos centrar en la ruta y reservar los alojamientos. Tras varias revisiones a lo largo de los meses que quedaban para el viaje, la ruta definitiva que hicimos fue la siguiente:

16/8 – San Francisco
17/8 – San Francisco
18/8 – San Francisco
19/8 – San Francisco
20/8 – Big Calaveras Trees y Columbia State Historic Park
21/8 – Yosemite National Park y Mammoth Lakes
22/8 – Death Valley National Park
23/8 – Las Vegas
24/8 – Bryce Canyon National Park
25/8 – Canyonlands National Park
26/8 – Arches National Park y Monument Valley Navajo Tribal Park
27/8 – Antelope Canyon y Grand Canyon National Park
28/8 – Williams, Sedona y Prescott
29/8 – Route 66
30/8 – Disneyland
31/8 – La Jolla y San Diego
01/9 – San Diego
02/9 – Los Angeles
03/9 – Los Angeles
04/9 – Los Angeles

Ya habíamos visitado la Costa Oeste unos años atrás, así que en la planificación de la ruta tuvimos en cuenta de no repetir algunos lugares que ya habíamos visto y no entrarían en este viaje (Sacramento, Napa Valley, Big Sur y Pacific Coast Highway, etc.), así como añadir otros puntos que en el anterior viaje nos habían quedado fuera o que podían ser especialmente interesantes para los niños.

Con la primera ruta planificada, empezamos a reservar alojamientos. Como no, en nuestro caso teníamos que amortizar el hecho de ser cinco y, por lo tanto, nos centramos en buscar alojamientos donde nos dejaran estar a todos en la misma habitación. En Estados Unidos los hoteles y moteles suelen tener 2 camas de matrimonio en las habitaciones, pero estas pueden ser más o menos grandes para poder dormir todos. Hay desde camas matrimoniales King Size (camas de más de 180 cm), hasta Queen Size (unos 150 cm) o Full Size (140 cm o menos). Además, en muchos hoteles no te dejan estar más de 4 personas en la misma habitación por una cuestión de las leyes locales de protección y evacuación en caso de incendios. Así que, ya desde el mes de diciembre anterior al viaje, empezamos a hacer reservas de hoteles sólo con una condición: que no tuviéramos que pagar con antelación y que se pudieran anular sin coste, así podíamos hacer cambios a nuestra ruta hasta el último momento, como así fue. A partir de ahí buscamos principalmente hoteles y moteles bien puntuados y baratos, con espacio para dormir los cinco y, a poder ser, con piscina y desayuno incluido (Bueno, Bonito y Barato).

La mayoría de reservas las terminamos haciendo con Booking.com, que posiblemente es quien ofrece una mayor variedad y buenas ofertas, pero se pueden encontrar también muy buenos precios y, a veces mejores ofertas en otros grandes intermediarios como Hoteles.com, Agoda o centraldereservas.com, por ejemplo. Además, en el caso de Estados Unidos especialmente, merece la pena mirar directamente en las webs de las principales cadenas de moteles y hoteles como son Best Western, Motel6, Wyndham Hotels,... hay para todos los gustos y para todos los bolsillos.

Todas estas cadenas tienen programas de fidelización de clientes donde ofrecen importantes descuentos y ofertas a todos sus socios (sin coste). A diferencia del alquiler del coche, en el caso de los hoteles sí que vimos como en algunos casos los precios iban mejorando con el tiempo, sobre todo fruto de ofertas concretas que iban apareciendo, así que íbamos cancelando y reservando de nuevo en función de los cambios en la ruta inicial y en función de las ofertas que iban apareciendo por Internet. En algún caso, sin embargo, no sólo no bajaron los precios sino que la oferta de alojamientos casi se agotó. Esto ocurre sobretodo en San Francisco, Hollywood y dentro de los parques naturales, donde muchas veces se tiene que reservar con más de 6 meses de antelación si se quiere pagar un precio mínimamente decente. Al final, y sin exagerar, terminamos haciendo más de 100 reservas, que fuimos cancelando a medida que se acercaba la fecha del viaje hasta quedarnos con las reservas definitivas. Quizá por deformación profesional, pero todas estas reservas las tuvimos que gestionar con una hoja de cálculo de Excel, pues con este volumen es muy fácil que te despistes con alguna fecha límite de cancelación gratuita y acabes pagando más de un hotel para la misma noche (seguro que no seríamos los primeros).

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