III. Death Valley y Las Vegas: empieza el espectáculo

Zabriskie Point (Death Valley National Park)

Aunque inicialmente habíamos descartado pasar por el Death Valley National Park en la ruta desde Mammoth Lakes hasta Las Vegas, a última hora cambiamos de opinión. Ya habíamos visitado el parque en el anterior viaje trece años atrás y recordábamos el tremendo calor que pasamos, pero ir a uno de los lugares más calurosos del mundo y enseñarles los paisajes desérticos a nuestros hijos nos apetecía. Y acertamos en volver.

Antes de salir, pero, paramos a tomar un buen desayuno en Shea Schat's Bakery muy cerca del Motel6 donde habíamos dormido en Mammoth Lakes. Quizás porque sale en alguna guía o porque los desayunos típicos americanos acaban cansando un poco, lo cierto es que ésta panadería estaba llena de españoles comprando cruasanes y pastas.

Desde Mammoth Lakes hasta Death Valley había unas tres horas de viaje en coche, así que llegaríamos a uno de los lugares más calurosos del mundo, un día del mes de agosto, sobre las 12 del mediodía. Casi nada!! Llevábamos el coche cargado de gasolina, comida y agua suficiente. Los paisajes hasta llegar hasta el Furnace Creek Visitor Center, el centro de visitantes del Death Valley, son simplemente espectaculares y sorprendentes. Veníamos de la zona de Yosemite que, aunque es muy bonita, no deja de tener un cierto parecido a los paisajes pirenaicos o alpinos que tenemos en Europa. Aquí el paisaje cambia radicalmente, grandes extensiones desérticas, carreteras infinitas, formaciones geológicas de fantasía, coyotes cruzando la carretera y calor, mucho calor. Cuando llegamos al centro de visitantes, poco antes de las 12, estábamos a 115 Fahrenheit (unos 46ºC), y por lo que oímos a los rangers habíamos tenido suerte, era un día fresquito para ellos.

Queríamos hacer alguna visita, pero debido al calor y a que íbamos con niños pequeños, tenía que ser algo muy suave y sin tener que caminar mucho. Los rangers nos recomendaron y fuimos primero a uno de los puntos más conocidos y visitados del parque: el Badwater Basin. Se trata del punto más bajo de América del Norte, situado a 85.5 metros bajo el nivel del mar y es una visita imprescindible del parque. Después, en la misma carretera de vuelta, entramos en el Artist Drive, un pequeño circuito de 9 millas por una carretera de un solo sentido que pasa entre montañas y cañones teñidos de espectaculares colores. En medio del circuito en coche se encuentra el Artist Palette, un lugar único donde se puede aparcar el coche y contemplar la vista más espectacular de la ruta escénica.

Badwater Basin (Death Valley National Park)

Artist Palette (Death Valley National Park)

Finalmente, antes de marcharnos hacia Las Vegas, paramos también en otro de los puntos más visitados y fotografiados del parque, el Zabriskie Point, donde se pueden observar unas formaciones onduladas naranjas y amarillas increíbles. Nos quedaban un par de horas en coche hasta Las Vegas y queríamos llegar a tiempo para bañarnos en la piscina del hotel.

Zabriskie Point (Death Valley National Park)

Llegamos sobre las 6 de la tarde, y previa parada en el famoso cartel de Welcome Las Vegas, hicimos el check-in en el Tuscany Suites and Casino y nos fuimos todos a la piscina a relajarnos un buen rato. El hotel está muy cercano al Strip de Las Vegas, aunque es mejor desplazarse en coche hasta algún hotel casino en el mismo Strip que tenga el aparcamiento gratuito y dejar el coche allá para salir a pasear (por ejemplo el Treasure Island, The Venetian o The Palazzo). La primera noche salimos para dar una primera vuelta por la ciudad, visitamos alguna tienda especialmente interesante para niños como la de M&M’s y acabamos cenando en el Shake Shack, una muy buena hamburguesería en el hotel casino New York, New York.

Welcome to Fabulous Las Vegas

M&M's World Las Vegas

El segundo día en Las Vegas empezamos dedicándolo un poco a nosotros, los padres, así que nos fuimos a Las Vegas South Premium Outlets de compras. Recordábamos de otros viajes a los Estados Unidos las grandes ofertas que se pueden encontrar en estos outlets, así que fuimos a ver. Aunque siempre se pueden encontrar cosas interesantes, el tipo de cambio euro-dólar no nos era tan favorable como en años anteriores, así que hicimos menos compras de las que nos esperábamos. Para comer queríamos probar una barbacoa americana, así que nos fuimos en coche hasta el John Mull’s Road Kill Grill, un restaurante situado en las afueras de Las Vegas donde decían hacer la mejor BBQ de la ciudad. El sitio es realmente auténtico y al quedar lejos del centro no había mucha gente. La comida, aunque medio precocinada, no estaba nada mal, pero nada que ver con una auténtica BBQ al estilo tejano como las que habíamos comido en un viaje anterior a Texas.

John Mull's Road Kill Grill

Por la tarde descansamos un poco, nos bañamos en la piscina del hotel y salimos a ver unos cuantos hoteles del Strip. Durante el día se hace difícil pasear por la ciudad por el calor, además que cuando luce más la ciudad es por la noche. Aparcamos el coche en The Venetian y empezamos la visita por este mismo casino, sin duda uno de los mejores del strip. Después cruzamos para visitar el Mirage, el Caesar’s Palace donde vimos el espectáculo Fall of Atlantis, y el Bellagio donde se puede ver el famoso espectáculo de luces de las fuentes. Todos espectaculares. Antes de irnos a dormir, nos pasamos en coche por la zona de Fremont Street para ver el espectáculo de luz y sonido que hay en esta calle, pero los niños estaban ya muy cansados y dimos una vuelta sin bajarnos del coche.

Fountains of Bellagio

Flamingo Las Vegas Hotel & Casino

Aunque Las Vegas pueda parecer una ciudad no demasiado amigable para viajar con niños, a nosotros nos pareció todo lo contrario si sólo vas unos pocos días. Por supuesto que hay una faceta de la ciudad, quizás la más conocida, muy poco educativa para los más pequeños: todo lo relacionado con el juego y el vicio. Pero si puedes evitar esta parte, o por lo menos limitar al mínimo la presencia en las zonas de juego, el gran montaje que hay en el Strip es espectacular tanto para los niños como para los adultos. No es habitual ver en la misma calle una pirámide, la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad, etc. y este es uno de los recuerdos más potentes que se llevaron nuestros hijos del viaje. Además, en un road trip con tantas horas de carretera y excursiones por parques naturales, los niños agradecen mucho la oferta hotelera de Las Vegas: buenos hoteles con piscinas espectaculares y a un precio muy competitivo, especialmente si se visita la ciudad entre semana.

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